Siempre me pregunté qué iba a pasar cuando nos volviésemos a ver. Hoy tras un año, lo hemos hecho.Me alegra que me saques la lengua a modo de saludo como solías hacer y de repente me sonrías como si en este año no hubiese pasado nada, como si todo hubiese sido ayer. Es que lo parece, no has cambiado nada, sigues tan tontorrón como siempre, pero si noto algo, la sonrisa no se te borra ni un momento.
Miro a tus ojos marrones, ni una pizca de odio por el daño que te hice. Me miras, en los míos ni un poco de rencor.
Y ahí estamos los dos tras un año, riéndonos y jugando sin decir palabra.


