Y allí tirados en la cama veían como los primeros rayos de sol entraban por la ventana, dejando ver algo más que la silueta.
- Lo he hablado con mis amigos y todos me han dado la razón: Tienes algo. No sé qué es, pero me encanta.
- ¿Mi aura? - Dije entre sonrisas. No sabía que contestar ante tal cumplido. Me gustaba que hubiese dicho algo así pero siendo sincera, no me lo creía.
Podía perderme en el mar azulado de sus ojos, tan profundos que podía ahogarme. No sé si por tanta confusión de no haber dormido.
Odiaba esa sensación de vulnerabilidad. Saber que me iba a hacer daño, que la próxima cicatriz tendría su nombre.
