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jueves, 12 de marzo de 2015

¿Hay algo más bonito que tener el mismo humor?

Corriendo como dos niños jugando al pilla-pilla, intentando que no me cogiese pero a la vez muriéndome por acabar en sus brazos. Ahí estaban, rodeando mi cintura desde atrás, los acaricié mientras me giraba y gritaba algo intendible debido a la risa que me provocaba todo.
Fue cuando nos caímos al sofá en uno de mis intentos de escapar.
Su cara a unos centímetros de la mía, notaba como su pulso se aceleraba al ritmo del mío. En ese momento nuestros labios se encontraron, o mejor dicho, se reencontraron. No sé que me había llevado hasta ahí, si las cervezas que nos tomamos o el hecho de que un chico no me hiciese reír a carcajadas desde que él se fue la última vez.
Esa confianza de poder reírme como una psicópata y que aún así le gustase mi risa. De despeinarme como una loca y que el me quitase los mechones de la cara. Pero sobretodo de mirarle, saber que piensa, y sonreír, sonreír con complicidad.


domingo, 1 de marzo de 2015

Hay algunas cosas que son tan serias que solo podemos bromear con ellas

- Ayer vi a tu ex cogiendo del culo a una chica. Se les veía bastante cariñosos.
- ... ¿Qué?- Balbuceé mientras la sangre me empezó a hervir y el estómago se me cerraba. Se me cruzó la imagen de él agarrando el culo perfecto de esa zorra en un gran día soleado recogiéndole de la universidad, cosa que yo nunca hice y él detestaba, riendo juntos y cogiéndose de la mano.
En realidad, no sabía que me molestaba si el hecho de que estuviese con otra o que después de hablar recientemente, no me lo hubiese contado.


-Idiota... ¿Estás celosa verdad? Era coña...
-Claro que no- pero creo que mi alivio se notó demasiado... Sobretodo porque Leyre, mi mejor amiga, observaba la escena desde la otra punta de la mesa mirándome  con cara de desaprobación. No podía decirles que llevaba semanas hablando todos los días con él, nadie entendía que aunque todo acabase necesitaba hablar con él. Es la única persona que puede entenderme en este mundo.