Todos hemos visto por la calle a esas parejitas abrazas, cogidas de la mano y besándose sin importarles lo que pase al rededor. Y hay que admitir que alguna vez todos en ese instante, hemos sentido un vacío una especie de frío en nuestro interior. Ya sea porque sabes que en realidad
quieres ser ellos, sentirte como ellos o simplemente porque lo tuviste alguna vez y ya no es así. Mi caso es este último.
Te echo de menos joder, nos echo de menos. Porque yo no veo a otras parejas, nos veo a nosotros tan felices como lo eramos antes pasando de dónde estuviésemos, de quién estuviese cerca, sólo eramos tú y yo.
"Tú y yo contra el mundo". Suena bien ¿Verdad? Pero cuando no es así... Te asustas, intentas cogerte a la mano del otro, pero ya no está ahí. Ves como lentamente se aleja, corres hacía él y en un intento de abrazarle le agarras de la chaqueta, como un niño pequeño pidiendo algo de su madre, porque en el fondo tienes la esperanza de que todo todavía puede cambiar. Que volveréis a ser esos que dan celos a los otros, los que pasan del mundo con un beso.