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martes, 23 de septiembre de 2014

" ¿Te has parado alguna vez a ver los colores que estallan en Madrid cuando, al salir del metro en una tarde otoñal, el sol se va?"

Dicen que Madrid es como una mujer no demasiado guapa, pero de esas que no puedes vivir sin ella. Y es que algo así me ha pasado desde que nos alejamos.
Ver a tanta gente, me hace darme cuenta de mi soledad. Miro los pasos de cebra donde me dabas la mano y me escondías detrás de ti sólo para abrirme paso, sólo para que me sintiese un poquito más segura, menos sola.
Madrid, dicen que no duerme. Siempre con todas esas luces, aquellas que cuando me daba por mirar hacia arriba se reflejaban en tus ojos, que me devolvían la mirada enamorados.


Tú me enseñabas cada rincón, me guiabas, eras mi maldita brújula. No sólo en Madrid, en toda mi vida, tú le dabas sentido y ahora sin embargo ando sin rumbo.
Y es que ahora no puedo dar dos pasos sin verte a mí lado, ahí de pie asegurándote de que estoy bien.
¿Sabes lo que más me duele? Que nunca más recorreremos esas calles tan largas, ni iremos de compras, esas compras en las que lo más importante era nuestra compañía, ni a hacernos fotos bajo el árbol gigante de Sol, pero sobretodo es que te has ido sin dejar claro que te vas.
Tenía esperanza de que todos aquellos planes de futuro que teníamos, se cumplirían algún día. Pero cada día lo veo más lejos, te veo más lejos. Me hago a la idea de que todo esto son sólo estúpidos recuerdos y por más que piense en ellos nada volverá. No comprendo, tú también piensas en ellos, recuerdas cada detalle pero te vas. No entiendo nada, me echas de menos pero te vas.
Lo único que tengo claro es que... Me has jodido Madrid.