Comprendí que entre nosotros no quedaba nada. Me reí de su "aún así quiero tenerte en mi vida", porque sabía que desaparecería, que aunque no había dicho adiós ya se estaba yendo, y de la mano de otra. Dicen que olvidar es difícil, pero necesito intentarlo.
Aunque no sé si por desagracia o alegría, días después le vi.
Cuando me dijeron que venía no me salió otra cosa que "¡NO!" pero para qué seguir mintiéndome, quería verle, me moría de ganas de verle. Necesitaba una despedida en condiciones.
No podía parar de mirar hacia todos lados para ver si aparecía de una maldita vez. Me levanté para ir a la barra y ya allí giré la cabeza un momento y me lo encontré de pie mirándome esperando una reacción por mi parte, pero lo único que salió de mí fue un abrazo. Me había hecho el corazón añicos y lo único que pude hacer fue darle un jodido abrazo. De todas formas, sólo éramos amigos ¿No?
Las cervezas iban yendo y viniendo sobre la mesa, todo eran risas, no sé si incómodas o no, yo sólo trataba de no mirarle demasiado mientras daba conversación a los demás.
La verdad, no recuerdo cómo acabamos en un parque, ni como todos nuestros amigos nos dejaron solos, sólo le recuerdo a él a un metro de mí pidiéndome un beso:
- Que te lo dé tu nueva amiguita.
- Desde el momento que te he visto sólo he querido besarte, únicamente a ti. -dijo mientras se acercaba poco a poco.
Cuando estuvo a unos centímetros escasos para darnos un beso, le abracé de nuevo. Pero esta vez me quedé apoyada en su hombro susurrándole todo lo que podíamos haber sido, todo lo que yo sentía en realidad... Se quedó en silencio, parado, en shock y me dijo en voz baja:
- ¿Por qué no me lo dijiste antes?
...
Entonces aprendí que es mejor decir lo que sientes, a guardártelo.
Que callamos esas 1001 razones para no estar juntos con sólo dos palabras y una gran razón por la que intentarlo:
"te quiero".
