Y es cuando empiezan los problemas, las discusiones cuando te replanteas todo. Te rayas, pensando que hacer, cómo se estará mejor.
Le miras y sabes que todo a cambiado. Pero es ver su sonrisa y se te olvida todo, porque nadie dijo que sería fácil pero por él haces lo imposible. Te das cuenta que ha estado siempre ahí, que habéis pasado de todo, momentos malos o buenos, da igual, porque los habéis pasado juntos y por eso no merece la pena preocuparse por tonterías.

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