Día tras día nos acercábamos más, hasta el día que no nos quisimos soltar.
De tener miles de conversaciones que me importaban a tener sólo la tuya.
Estar encerrada en una jaula a poder escaparme y volar contigo, sentir esa libertad.
Tener a millones de chicos a mi lado a ser tú el único.
De no conocerte a verte cada vez que pudiese.
Cambiar la palabra amigo por novio. Mejillas por labios.
De desordenar mi cabeza a desordenar mi cama.
Que mi mirada perdida se encontrase con esos ojos enamorados.
Porque tú, lo has puesto patas arriba, has desordenado mi vida.
Gracias por ello.
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