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domingo, 3 de noviembre de 2013

Le dije mil veces que lo quería... No con palabras, sino con miradas. Creo que por eso nunca se dio cuenta.

- Cuéntame como es él.
- Cuando le ves piensas que es el típico chulo que no le importa nada, que miras a sus ojos y parece como si mirase mal a todos los demás, como si él fuese el mejor. Pero si dices eso, es que en realidad no le conoces. Ves que detrás de esos ojos marrones verdosos  con odio, existe una historia. Una historia tan larga y complicada que es difícil de contar. Y cuando le ves sonreír, joder... te enamoras de esa sonrisa. Veía que sonreía y no podía mirar otra cosa, no me importaba nada más, sólo que esa maravilla siguiese ahí.
Dije que tenía frío, y a pesar de ya llevar mi sudadera puesta, se quitó la suya y me la dejó. Siempre se hace el duro, pero por dentro sé que es un niño que quiere escapar de toda esta mierda.
- ¿Le echas de menos no?
- No sé... Ayer estuve esperándole durante 20 min. que llegó tarde, pero no me importó nada. Esperaría cien veces más con tal poder de verle. Lo malo fue la despedida... A cada parada que veíamos pasar y se acercaba a la mía, me dolía más. No sabía qué decirle, sólo me salió un... hasta que nos volvamos a ver (o el destino decida juntarnos).


4 comentarios:

  1. Hola, acabo de empezar en este mundillo y me he encontrado con tu blog, y un grato rato he pasado sin duda :).
    Si no es mucha molestia, me gustaría que te pasaras por el mío:
    http://domingode21gramos.blogspot.com.es/

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  2. Ya podía ser el destino un poco menos hijo de puta, eh. Precioso.
    Me secuestran estrellas en http://albordedetucama.blogspot.com/
    M.

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