Seguidores

domingo, 2 de marzo de 2014

Veinte, treinta... trescientos años después...

... Seguimos necesitando una mano a la que agarrarnos en la oscuridad.

Siempre he oído que a la hora de la verdad, estamos solos. Miras a un lado, a otro y todos los que dijeron que estarían, no están. Te sientes vacío, con un nudo dentro y con los ojos apunto de estallar en lagrimas. Cuando crees estar hundido y sin nadie en quién apoyarte sólo fíjate bien, ahí entre todos aquellas personas que ves pasar, hay una quieta. Mirando si estás bien o no, tal vez no lo demuestre, pero está pendiente si estás bien  porque en el momento que te caigas estará para cogerte.
Como ya he dicho, tal vez no manifieste totalmente que está, simplemente se acerca y te dice "¿Todo bien?" y aunque contestes con un "Sí..." sabrá que en realidad no es así y con pequeños detalles  se preocupará. Ya sea comprándote el bollo de chocolate que más te gusta o estando en tu lado en silencio como diciendo "eh, estoy aquí, puedes contar conmigo". Y es que cada persona tiene una manera de demostrar su preocupación hacia ti.

Porque en realidad, aunque lo sientas, no lo estás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario