Hace poco pregunté por ti, sólo me respondieron: "Pues sigue como siempre. Es de esas personas que pase el tiempo que pase siguen igual". Fue en ese instante cuando me entraron ganas de verte.
Días después me hablaste para quedar, como si todavía quedase algo esa conexión que teníamos.
Según las paradas del tren se acercaban al punto de encuentro, no sabía si realmente quería verte o no. Porque sabía que traerías algo contigo: el pasado. No me iba a dar la vuelta... así que allí te estaba esperando aunque tardases mil años, allí te esperaría.
Apareciste, y sí, tenían razón, parecías el mismo de siempre con esa sonrisa que nunca te falta. Fue verte y todas las tontadas que pensaba, desaparecieron.
Contigo nunca hay silencios, menos mal, ya sabes lo poco que me gustan. Hablando tonterías, sacando sonrisas de cualquier cosa.
"Me gusta. Abres el paso entre toda esta gente" un simple comentario que me hizo recordar todo el tiempo que estuve echando de menos como antes era él quién me abría el camino y yo iba detrás cogida de su mano, protegiéndome de todo lo que se avecinaba.
Esto no es lo único que ha cambiado. Porque siento que si le hubiese conocido ahora, sabría cuidarle mejor. Siempre he sido de las que no saben lo que tienen hasta que lo pierden.
Sabe que no me gusta su decisión de irse a otro país, aunque¿Qué voy a decir yo? Ya no soy nada más que una amiga. Por lo menos importante, sino no estaríamos en esta despedida. Su mirada me dice "no te vayas todavía" pero como he dicho, las cosas han cambiado y debo dejarle ir, que pase página, que alce el vuelo y disfrute de las vistas. Yo estaré viendo como expande sus alas cada vez más y esperando en el suelo a su regreso en primavera.
"Tienes que dejarlo ir... porque no es quién era sino quién es..."

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