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jueves, 13 de febrero de 2014

It make me think of you...

El cielo está gris pero por ahora no llueve. Voy mirando al suelo,después de tanta lluvia intento no pisar los charcos y evito mancharme de barro. Y en el momento que subo la mirada, veo nuestro banco. Nos veo allí a los dos, tras una larga tarde cálida de verano juntos. Viendo como anochece, contando las estrellas. Dibujando y escribiendo nuestros nombres con edding para dejar huella. Yo apoyada en tu pecho sentados, sin hablar, porque cuando estábamos juntos sobraban las palabras. Tú acariciándome y riéndote de como se me ponía la piel de gallina. 


Noto como de repente empiezan a caer unas gotas, hacen que vuelva  a la realidad. Ahora sólo veo un banco v a c í o, sin amor, sin cariño, con dibujos medio borrados tras un largo invierno.
Cuesta olvidar aquellos recuerdos que te hacían sonreír. Cuesta mirarnos, que se detenga el mundo y apartar la vista. Cuesta admitir que esto, es lo mejor para los dos.



miércoles, 29 de enero de 2014

Que no está muerto aquello que puede yacer eternamente

Recientemente, hace unas semanas, se murió un profesor muy querido en mi instituto. Como es lógico aquel día en los pasillos no se hablaba de otra cosa. Mis compañeros y yo empezamos a comentar las cosas que hacían de sus clases, únicas. Estuvimos recordando mil y una cosas, mientras se nos escapa una sonrisa con ellas.


Al llegar a casa no pude evitar pensar en todo aquello y me acordé de una cosa que él decía: "El "Y si..." en mi clase está P-R-O-H-I-B-I-D-O". Siempre que le decíamos alguna duda que empezase por "Y si..." nos respondía que no valían, las cosas eran así y punto. Nunca me había parado a pensarlo, pero en realidad tenía toda la razón del mundo.
Cuando tomamos una decisión, normalmente importante, todos aunque sea en una milésima de segundo piensa "¿Y si he tomado la decisión correcta?" pero ¿Sabéis qué? En realidad no vale para nada. Si elegiste esta decisión fue porque en algún momento lo deseabas, aunque luego no haya resultado como esperabas.  De nada sirve lamentarte, estamos aquí y ahora. Nada lo va a cambiar.


lunes, 20 de enero de 2014

..."como quien mira algo que quería desde hace tiempo ya."

A ella le encantaba siempre volverle a ver, aunque ahora sólo fuese como amigos. Se subieron al tren y se sentaron al lado. Él entusiasmado no paraba de contarle millones de cosas que le habían sucedido a lo largo de ese tiempo, acompañándolas de unas cuantas fotos del móvil. Mientras, parecía que ella le escuchaba atentamente, no paraba de mirar los ojos de él.
Aquellos ojos para ella eran diferentes. Marrones y cuando le  incidía algún rayo de sol por la ventana se volvían de un tono verdoso. Ella, aún así, se fijaba en lo más hondo. Allí pudo ver todo lo que se perdió. Todos los besos que no se dieron, las caricias con las que había soñado, inesperados abrazos por la espalda... Pero espera, ahí había más... discusiones por celos, distancia... Asustada bajó la mirada.
Donde encontró su sonrisa. Esa perfecta sonrisa que hacía que todo fuese bien, que todo se disipase. Entonces notó que la miraba, volvió a la conversación:
-Y bueno... ¿A ti cómo te va?
-Genial -dijo ella esbozando una gran sonrisa. Lo que nunca sabría es que siempre que estaba con él se sentía así.

martes, 14 de enero de 2014

Recuerdo que una vez me contaron una historia sobre algo que hacían en China, me pareció algo precioso.
Decía que cuando un jarrón de valor se rompe, cogían cada uno de los pedacitos y los intentaban unir. Como es normal, ya no encajaban de la misma forma, había h u e c o s, por lo que los unían con oro, para que así este jarrón fue aún más valioso de lo que fue un día.
¿No os parece algo hermoso? A mí se me ocurrieron miles de ejemplos con aquello... Un corazón hecho pedazos, hasta que llega alguien que lo arregla, llevándose así algo mucho mejor.
Una relación que vuelve a intentarlo una vez más, porque se han echado de menos. Vuelven con más ganas del otro, haciendo que esa relación tenga más fortaleza de la que hubo.
¿A
vosotros se os ha ocurrido algo? ¡Comentadmelo! Estaré encantada de leer cada ejemplo.
Espero que hayáis empezado bien el año, un besito enorme ♡.

sábado, 4 de enero de 2014

Nunca te dejé de querer, sólo dejé de intentarlo.

La música retumbaba por toda la casa. Me encontraba rodeada de gente, pero no quería estar allí. Bebí una copa, bebí la siguiente, con el propósito de poder olvidar todo e intentar que me gustase, aunque solo fuese un poco, aquel sitio.
Sabía que ninguno de los presentes, aunque ellos se hiciesen llamar amigos, se preocuparían por mí. Por lo que decidí apartarme e irme a un lugar tranquilo. Subí las escaleras a oscuras, palpando el gotelé de la pared, encontré una habitación vacía con un colchón en suelo. 
Me sentía un tanto mareada por todo el alcohol que había tomado. Me tumbé mientras todo me daba vueltas.Oí una voz masculina:
-¿Qué haces aquí tú sola? 
-Me encuentro un poco mal, estoy mareada.
-Tú y tu costumbre de beber para olvidar... -Se tumbó a mi lado- Estás temblando...
Me conocía tan bien, con mirarme podía saber que pasaba por mi cabeza. Se levantó y me echó dos mantas por encima. Se colocó encima de ellas.
-Métete conmigo y abrázame por favor, estoy helada.
-No puedo hacer eso, ya sabes como acabaríamos...
Tuve que callarme sabía perfectamente lo que significaba eso, acariciarnos, besarnos e incluso mordernos durante toda la noche. No podía pasar, pero en realidad... Me moría de ganas de hacerlo.
Levanté la vista y ahí estaba mirándome preocupado. Eso es lo que más me gustaba de él, por mucho que llevásemos sin hablar, intentando distanciarnos el uno del otro, íbamos a estar juntos cuando lo necesitáramos. Cambiase lo que cambiase siempre iba a encontrar un motivo para volver a enamorarme de él.
Cerré los ojos un momento y cuando los abrí, él ya no estaba. Típico de él. Desaparecer y dejarme sola, con el corazón roto y un vacío interior.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Todo en lo que habían trabajo durante horas había salido bien, se abrazaron efusivamente dejandose llevar por la emoción del momento. Ella se hundió en su pecho, echaba tanto de menos poder hacer eso...
-Mírame tonta. - Dijo él
Le miró y se acercaron lentamente hasta que sus labios empezaron a besarse. Necesitaban hacerlo después de tanto tiempo. Aquel beso fue tan inesperado como esperado.


-¿Qué estamos haciendo David? -Le preguntó después de aquel beso.
-Cagarla, cagarla a lo grande.
-¿Pues sabes qué? Me encanta cagarla.

martes, 19 de noviembre de 2013

Cada día que pasaba, pensaba menos en él. Aunque dolía que no hablásemos por whatsapp me ayudaba bastante la verdad... Día tras día cada vez visitaba  menos mi mente. Creí haberle olvidado una mañana porque como oí en una película: "Dicen que una empieza a curarse cuando el primer pensamiento de la mañana no está dedicado a él."
Pero llega ese momento en el que oyes una canción, miras un objeto o simplemente un recuerdo se te cruza. Notas como te da un bofetón en la cara y un pinchazo en el corazón. Has vuelto a caer.
Todo lo que creías haber logrado se desvanece y vuelve a aparecer su imagen en tu cabeza, día y noche.
No puedes resistirte a volver a ver esas fotos. Miras esas sonrisas "Joder, que feliz era." intentas evitar decir por lo bajo, pero no puedes. Te destruyes por dentro.
Es como dar dos pasos delante, verle y dar cuatro pasos atrás. Supongo que la única opción es seguir andando hasta haber dado los pasos necesarios para que esos cuatro no me afecten. Sé que lo conseguiré, pero no será fácil....


domingo, 3 de noviembre de 2013

Le dije mil veces que lo quería... No con palabras, sino con miradas. Creo que por eso nunca se dio cuenta.

- Cuéntame como es él.
- Cuando le ves piensas que es el típico chulo que no le importa nada, que miras a sus ojos y parece como si mirase mal a todos los demás, como si él fuese el mejor. Pero si dices eso, es que en realidad no le conoces. Ves que detrás de esos ojos marrones verdosos  con odio, existe una historia. Una historia tan larga y complicada que es difícil de contar. Y cuando le ves sonreír, joder... te enamoras de esa sonrisa. Veía que sonreía y no podía mirar otra cosa, no me importaba nada más, sólo que esa maravilla siguiese ahí.
Dije que tenía frío, y a pesar de ya llevar mi sudadera puesta, se quitó la suya y me la dejó. Siempre se hace el duro, pero por dentro sé que es un niño que quiere escapar de toda esta mierda.
- ¿Le echas de menos no?
- No sé... Ayer estuve esperándole durante 20 min. que llegó tarde, pero no me importó nada. Esperaría cien veces más con tal poder de verle. Lo malo fue la despedida... A cada parada que veíamos pasar y se acercaba a la mía, me dolía más. No sabía qué decirle, sólo me salió un... hasta que nos volvamos a ver (o el destino decida juntarnos).


domingo, 13 de octubre de 2013

Juré olvidarte y con cada luna te recuerdo.

Perdida entre los repliegues de la sudadera que llevaba puesta, intenté recordar su aroma, una vez más. Lo necesitaba, le echaba de menos y no sabía como saciar esa hambre de él.
Apagué la luz y me tiré en mi cama. Encendí aquella lamparita azul que me regaló, no sé ni porque lo hacía. Me encantaba autodestruirme con recuerdos.
Fue cuando cogí aquel objeto que iluminaba mi mesilla cuando me di cuenta que él no volvería. Ni sus besos, ni sus caricias, ni su compañía en las noches más frías.
Aquella luz azul me trajo a la realidad, todo había acabado.
Pensaba en cada uno de los momentos que pasé a su lado, unas cuantas lagrimas caían por cada uno. Me intentaba imaginar como sería mi vida ahora sin él, era el único que me podía alegrar los días más amargos, me podía sacar una sonrisa con cualquier tontería, pero ahora ¿Quién iba a hacerlo?
Le necesitaba tanto como un pez al agua para vivir. Él sabía cada una de mis caras, de mis gustos, había veces que hasta me conocía mejor que yo.
Analizaba las palabras que amigos me dijeron "Si le quieres vuelve con él", yo no sólo le quería, le amaba con toda mi alma... y por eso exactamente no volveríamos.


Se aprende más en los juegos que se pierden que en las partidas que se ganan.

No, no quiero que mientas diciéndome lo mucho que te importo y todo lo que me querrías si estuviese a tu lado. Que me mires con esos ojos de tonto enamorado. No quiero ser una más de tu lista. Y sobretodo no quiero quererte, porque sé que la distancia duele. Ni engancharme a tus llamadas, a tus whatsapps ni a cualquiera de tus mentiras.
Lo siento, ya no pienso caer más en tus juegos.