Y lo supe desde el primer día que cogí tu mano, la apreté con fuerza y tú, tú sólo la dejaste ahí para que momentos después con la excusa más tonta que se te pudo ocurrir la apartases.
Porque cuando alguien te quiere, se nota. Pero cuando no, se nota aún más. Sólo tienes que fijarte en los pequeños detalles. Yo no pude evitar darme cuenta con tus miradas cuando me quedaba mirándote y rehuías, o cuando hablabas de ella y se te iluminaba la cara. Lo que daría por que alguien pensase en mí así... como cuando un niño está delante de un escaparate lleno de chucherías. También se notaba con besos de pasión y no de amor. Con más palabras que sonrisas. Que mire más al móvil que a ti...
Una vez que has rozado la perfección con una persona, cuando os habéis querido tanto que ha dolido aprendes cuando un piropo lo dicen con el corazón o con intenciones. Sientes que con cada abrazo con esa persona se te llena el pecho y te reconstruye por dentro mientras que con la otra sólo sientes sus brazos rodeándote. Las ganas que tienes de estar lo más cerca posible porque esa tensión te impide alejarte. Lástima que cueste tanto volver a encontrar una persona que te haga sentir esas chispas, mariposas, o simplemente nervios, cada uno lo llama a su manera.


.jpg)


.jpg)

.jpg)