Hace dos años ya que pronunciaste esas palabras y todavía siguen retumbando en mi mente. Aquellas que dijiste antes de que tomásemos caminos opuestos: "Nadie, absolutamente nadie, te va a querer como te quiero yo". En aquel momento sabía que era verdad, sabía que no habría nadie que me quisiese de esa forma tan especial en que tú lo hacías, lo que no me imaginaba es que fuese a doler tanto...
A veces me entran esas repentinas ganas de coger el teléfono, llamarte y decir que desde que te fuiste nada está bien. Que a pesar de todo, de lo poco que hablamos sigues siendo uno de mis mayores apoyos.
Porque no hay nadie que me anime como tú lo hacías: Masaje, hincharnos a comer y un buen rato de achuchones en tu cama. Sé que todo eso lo hacías sólo por sacarme una mínima sonrisa, como decías... "Este mundo no se puede perder lo más bonito que tiene".
No he parado de buscar con otras personas la complicidad que tenía contigo, aquella que con sólo mirarnos podíamos leernos el pensamiento, no hacían falta palabras. O que con cualquier tontería nos echásemos reír durante horas, venir a verme aunque sólo fuesen 5 minutos, o simplemente buscar unos brazos que me sostengan con todo el amor del mundo en cada abrazo. Y ahora, aquí estoy, comparando a cualquier persona que intenta ocupar tu lugar contigo, y es imposible que lleguen a rozar la perfección a la que llegábamos juntos.
No sabes cómo es ese sentimiento de saber que me estoy perdiendo cosas de tu vida, que estás creciendo como persona y yo no estoy a tu lado para felicitarte o darte unos ánimos cuando te falten fuerzas para seguir intentándolo. Yo mientras tanto me sigo consolando con esas pequeñas conversaciones esporádicas, porque algo nos ha hecho recordar al otro mientras rezo porque no termine nunca.
Siento una punzada sólo con pensar que puedas encontrar a alguien mejor, pero para qué mentir, lo dejé muy fácil. Me quisiste tanto y yo, sólo me dejaba querer.
Te echo tantísimo de menos... Y te estoy tan agradecida. Porque sé que sin ti, ahora no sería quién soy. No hubiese aprendido de tantos errores, porque ahora, no cometería el de haberte dejado ir y no correr detrás tuya. Siempre serás una de las personas más importantes de mi vida, siempre. Nunca dejaré de quererte.










