Seguidores

domingo, 18 de diciembre de 2016

Sólo las velas conocen el secreto de la agonía



Hoy terminó por consumirse la vela que me regalaste. Aquella que según se iba quemando descubrías en una nueva capa la forma de un nuevo corazón. Pero hoy ya no, no quedaban más capas de corazones, hoy tocó fondo. 
Me he quedado observándola un largo rato, como la llama intensa se iba haciendo más pequeña, pero de repente volvía a encenderse como en su principio, olvidándose de que su vida se agotaba en cada segundo.

Poco a poco se iba haciendo pequeña, lentamente, como nosotros. Estuve por apagarla, no quería que sufriese tal y como lo hicimos también en nuestros últimos momentos pero he seguido mirándola no sé si por la esperanza de que volviese a brillar como lo hacía al principio o ver como moría esa pequeña lucecita que emitía ahora. 
Se consumía lentamente, cambió su brillo blanco por uno azul muy muy pequeño hasta que de repente ya no había llama, sólo humo. El humo de los recuerdos que se extendía por toda mi habitación.


sábado, 15 de octubre de 2016

Las comparaciones son fáciles de hacer una vez que has probado la perfección

Hace dos años ya que pronunciaste esas palabras y todavía siguen retumbando en mi mente. Aquellas que dijiste antes de que tomásemos caminos opuestos: "Nadie, absolutamente nadie, te va a querer como te quiero yo". En aquel momento sabía que era verdad, sabía que no habría nadie que me quisiese de esa forma tan especial en que tú lo hacías, lo que no me imaginaba es que fuese a doler tanto...
A veces me entran esas repentinas ganas de coger el teléfono, llamarte y decir que desde que te fuiste nada está bien. Que a pesar de todo, de lo poco que hablamos sigues siendo uno de mis mayores apoyos.
Porque no hay nadie que me anime como tú lo hacías: Masaje, hincharnos a comer y un buen rato de achuchones en tu cama. Sé que todo eso lo hacías sólo por sacarme una mínima sonrisa, como decías... "Este mundo no se puede perder lo más bonito que tiene".
No he parado de buscar con otras personas la complicidad que tenía contigo, aquella que con sólo mirarnos podíamos leernos el pensamiento, no hacían falta palabras. O que con cualquier tontería nos echásemos reír durante horas, venir a verme aunque sólo fuesen 5 minutos, o simplemente buscar unos brazos que me sostengan con todo el amor del mundo en cada abrazo. Y ahora, aquí estoy, comparando a cualquier persona que intenta ocupar tu lugar contigo, y es imposible que lleguen a rozar la perfección a la que llegábamos juntos. 
No sabes cómo es ese sentimiento de saber que me estoy perdiendo cosas de tu vida, que estás creciendo como persona y yo no estoy a tu lado para felicitarte o darte unos ánimos cuando te falten fuerzas para seguir intentándolo. Yo mientras tanto me sigo consolando con esas pequeñas conversaciones esporádicas, porque algo nos ha hecho recordar al otro mientras rezo porque no termine nunca.
Siento una punzada sólo con pensar que puedas encontrar a alguien mejor, pero para qué mentir, lo dejé muy fácil. Me quisiste tanto y yo, sólo me dejaba querer.
Te echo tantísimo de menos... Y te estoy tan agradecida. Porque sé que sin ti, ahora no sería quién soy. No hubiese aprendido de tantos errores, porque ahora, no cometería el de haberte dejado ir y no correr detrás tuya. Siempre serás una de las personas más importantes de mi vida, siempre. Nunca dejaré de quererte.

jueves, 29 de septiembre de 2016

"Y se despidieron sin fecha... nunca la esperanza tuvo tanto sentido."

Hace poco pregunté por ti, sólo me respondieron: "Pues sigue como siempre. Es de esas personas que pase el tiempo que pase siguen igual". Fue en ese instante cuando me entraron ganas de verte.
Días después me hablaste para quedar, como si todavía quedase algo esa conexión que teníamos.
Según las paradas del tren se acercaban al punto de encuentro, no sabía si realmente quería verte o no. Porque sabía que traerías algo contigo: el pasado. No me iba a dar la vuelta... así que allí te estaba esperando aunque tardases mil años, allí te esperaría.
Apareciste, y sí, tenían razón, parecías el mismo de siempre con esa sonrisa que nunca te falta. Fue verte y todas las tontadas que pensaba, desaparecieron.
Contigo nunca hay silencios, menos mal, ya sabes lo poco que me gustan. Hablando tonterías, sacando sonrisas de cualquier cosa.
"Me gusta. Abres el paso entre toda esta gente" un simple comentario que me hizo recordar todo el tiempo que estuve echando de menos como antes era él quién me abría el camino y yo iba detrás cogida de su mano, protegiéndome de todo lo que se avecinaba.
Esto no es lo único que ha cambiado. Porque siento que si le hubiese conocido ahora, sabría cuidarle mejor. Siempre he sido de las que no saben lo que tienen hasta que lo pierden.
Sabe que no me gusta su decisión de irse a otro país, aunque¿Qué voy a decir yo? Ya no soy nada más que una amiga. Por lo menos importante, sino no estaríamos en esta despedida. Su mirada me dice "no te vayas todavía" pero como he dicho, las cosas han cambiado y debo dejarle ir, que pase página, que alce el vuelo y disfrute de las vistas. Yo estaré  viendo como expande sus alas cada vez más y esperando en el suelo a su regreso en primavera.

"Tienes que dejarlo ir... porque no es quién era sino quién es..."


jueves, 23 de junio de 2016

Perdón Mamá, sabes que vivo en tus ojos, por eso caigo con tus lagrimas.

Con la música puesta en mis oídos pero sin escucharla porque mis pensamientos están más altos. Apretando los dientes para que esas lágrimas que ahogan mis ojos no salgan en manada. Parece increíble que en sólo unos días la vida de alguien cambie tan radicalmente. Que tu mayor apoyo se hunda lentamente...
Tocaba verla después de la mala noticia.
Me acerqué a ella, no sabía ni qué le iba decir por lo que le di un abrazo. Soy de esas personas que en los malos momentos prefiere un buen abrazo a "todo saldrá bien", "ya verás como no es nada", personalmente creo que son palabras carentes de sentido. 
Fue cuando ella me miró con sus tristes ojos verdes enrojecidos y empapados en lagrimas y me dijo:
"Ahora tienes que ser fuerte", que YO fuese la fuerte, le acababan de decir que tenía cáncer y me estaba animando ella. Os juro que nunca la vi tan fuerte como la vi en ese momento.



sábado, 21 de mayo de 2016

Te prometo que esta es la última vez que te quiero

Aparece por detrás, sin esperarlo como siempre. Le volvía a ver y ya no era en sueños.
Él hablando sobre tonterías y  a mí que se me iban a salir los sentimientos por la garganta. Me sigue la conversación pero no me mira. 
"Después de todo lo que hemos pasado y no me miras ni a la puta cara.Ten la maldita decencia de mirarme a los ojos como cuando estabas a punto de besarme.
Mira lo jodidamente feliz que estoy sin ti.
Mira como sonrío ahora que no estás tú.
Como nunca te importé y ahora eres tú el que no me importa.
Que me mires.
Mira como he podido pasar página después de buscar en miles de bocas besos como los tuyos, esos que me electrizaban todo el cuerpo.
Mira lo guapa que me he puesto, y no, ya no es por ti.
MÍRAME JODER.
No lo soporto más. Me voy.
Dos besos sin cruce de miradas.
Lo siento pero adiós."



... Y miró, vio como ella se alejaba y se perdía entre la multitud.

Imagen de love, quote, and grunge

domingo, 10 de enero de 2016

Daisuki


El primer día que le vi, no pasó desapercibido para mí. A cualquiera le hubiese parecido un chico muy normal pero para mí llevaba una camiseta de mi cómic favorito, y pronto descubriría que también era el suyo.
Ese mismo día me reveló cosas que no le había contado antes a nadie. No podía dejar de mirar sus profundos ojos, que expresaban mucho más que todas las palabras que me decía, mientras que yo le mandaba miradas tranquilizadoras. Era pura complicidad.
La verdad no sé cómo explicarlo, nunca había sentido algo así tan fuerte. Y por si os lo preguntáis: no, eso no era amor, era algo aún más intenso.
Yo no creía en almas gemelas hasta que hablé con él, hasta que sentí esa tranquilidad con él. Porque que no os engañen, tu alma gemela no es aquella que te agita y da una una vuelta de 180º a tu vida sino aquella que te transmite la paz y sosiego de que todo va bien, que pase lo que pase a su lado vas a estar segura. Como cuando de pequeña miraba la tormenta desde la ventana de casa.
Él me hacia querer ser mejor persona. Hablásemos de lo que hablásemos nuestras ideas concordaban. Teníamos numerosas cosas en común, yo me refería él como "mi yo en chico".
Bromeábamos diciendo que en otra vida nos conocimos, nos enamoramos y vivimos jodidamente felices juntos. Me decía que en esa vida me curaba el mal despertar a besos. Que ser tan iguales no era coincidencia, había sido el destino quién nos había juntado.
¿Habéis oído hablar alguna vez del hilo rojo del destino?


 «Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper».


Os aseguro que él estaba en la otra punta del mío.



Y os preguntaréis ¿Qué pasó?
Que a pesar de todo... había otra persona, que no se puede querer a alguien que sólo has visto una vez en tu vida aunque hables día y noche con ella y la razón que más me imponía a mí misma: 
l a   p u t a  d i s t a n c i a 


Aunque él resumía todo eso diciendo: "Tienes miedo al amor"



Y no sabéis cuanto me acojonaba...
Tanto, que me sigo preguntando
  ¿Y si le hubiese elegido a él?

lunes, 28 de diciembre de 2015

First love

Después de haber pasado toda mi adolescencia, le volví a ver. Volví a ver a esa persona que llamé "primer amor", aquel chico que partió mi corazón en mil pedazos, aquel corazón que se ha vuelto más duro, forjándose su propia coraza.
Fue volver a cruzar la mirada con sus ojos verdes y mi corazón parecía que iba romper esa coraza que tantos años (y daños) le costó construir, estaba acelerado, a punto de salirse del mismísimo pecho. Una mirada que duró un instante pero que puedo recordar con detalle. Aparté  la vista, no sé si por el dolor o la emoción que me atrapaba. Sabía que para él sólo fui una más de cientos, pero por su cara pude ver como me reconocía. ¿Se acordaría de aquel verano juntos? De todos aquellos besos. De como siendo dos niños pudo enseñarme a sentir tanto. Primer amor, y luego dolor.
Ahora era todo un hombre, seguro que de esos que no te puedes olvidar aunque sólo hayas pasado una noche loca junto a él. Rubio, guapo y carismático, de esa clase de chico que todas quieren aunque sufran lo insufrible.
Siempre pensé que era demasiado para mí. Pero sólo la idea de que estuve una vez entre sus brazos me hacen llevar mejor lo platónico.
Ahora sólo dos extraños.
Como dicen " desconocidos con recuerdos compartidos". Recuerdos que me rompen y me hacen saber, que nunca amaré a otro como le amé a él.


Imagen de boy, MGMT, and eyes

martes, 3 de noviembre de 2015

Intermedio (Part. II)

Comprendí que entre nosotros no quedaba nada. Me reí de su "aún así quiero tenerte en mi vida", porque sabía que desaparecería, que aunque no había dicho adiós ya se estaba yendo, y de la mano de otra. Dicen que olvidar es difícil, pero necesito intentarlo.
Aunque no sé si por desagracia o alegría, días después le vi.
Cuando me dijeron que venía no me salió otra cosa que "¡NO!" pero para qué seguir mintiéndome, quería verle, me moría de ganas de verle. Necesitaba una despedida en condiciones.
No podía parar de mirar hacia todos lados para ver si aparecía de una maldita vez. Me levanté para ir a la barra y ya allí giré la cabeza un momento y me lo encontré de pie  mirándome esperando una reacción por mi parte, pero lo único que salió de mí fue un abrazo. Me había hecho el corazón añicos y lo único que pude hacer fue darle un jodido abrazo. De todas formas, sólo éramos amigos ¿No?
Las cervezas iban yendo y viniendo sobre la mesa, todo eran risas, no sé si incómodas o no, yo sólo trataba de no mirarle demasiado mientras daba conversación a los demás.
La verdad, no recuerdo cómo acabamos en un parque, ni como todos nuestros amigos nos dejaron solos, sólo le recuerdo a él a un metro de mí pidiéndome un beso:

- Que te lo dé tu nueva amiguita.
- Desde el momento que te he visto sólo he querido besarte, únicamente a ti. -dijo mientras se acercaba poco a poco.

Cuando estuvo a unos centímetros escasos para darnos un beso, le abracé de nuevo. Pero esta vez me quedé apoyada en su hombro susurrándole todo lo que podíamos haber sido, todo lo que yo sentía en realidad... Se quedó en silencio, parado, en shock y me dijo en voz baja:
- ¿Por qué no me lo dijiste antes? 


...


Entonces aprendí que es mejor decir lo que sientes, a guardártelo.
Que callamos esas 1001 razones para no estar juntos con sólo dos palabras y una gran razón por la que intentarlo:
"te quiero".

domingo, 27 de septiembre de 2015

Intermedio.

"No te pilles" me dijo mirando directamente a los ojos con esa manera tan particular que tenía él.
¿Cómo debes tomarte eso? ¿Es un controla tus sentimientos? En ese caso, ¿Eso se puede hacer? ¿Cómo?
"No me des la mano que eso es de enamorados, no me mires y luego sonrías que eso es que te gusto demasiado."
Intentaré no sonreír cuando te vea aunque eso me sea casi imposible.


Quedarme embobada mirándote cada vez que hacemos un skype, darle largas a cualquier chico que no fueses tú, no parar de sonreirle al móvil por tu culpa, intentar no sonrojarme mientras trato de no hacerme ilusiones cuando tus amigos dicen que acabaremos saliendo, pero todo esto lo callamos con un "Sólo somos amigos" dándonos mil y un razones por las que no estar juntos.
Una noche increíble inesperada contigo y después de eso, una semana incomunicados. Mi cabeza no para de dar vueltas, ni yo misma sé lo que quiero. Y si lo que quiero es a ti ¿Sería mejor dejar esto?


"Mira... Estoy conociendo a otra chica y me gusta" Fue en ese instante cuando mi corazón se rompió en mil pedazos y yo... yo... rompí a llorar, por todos esos sentimientos que me había estado negando a mí misma, por todos esos "no volveré a pasar por esto" pero sobretodo por él. Le había perdido.
No sé qué dolía más, si todo eso o fingir que no me importaba.
Todos estos meses siendo todo y nada a la mierda. Pero sólo habíamos sido eso,
ese intermedio que dolía en el corazón.